El Forestal, para amantes de la Naturaleza y de la historia

Los primeros escritos sobre el municipio de Villaviciosa de Odón datan del año 939, en las crónicas del árabe Ibn Hayyan, que sitúa en este lugar a una población conocida como Calatalifa (Castillo del Califa). Hoy se sabe que corresponde con el tercer o cuarto asentamiento musulmán más grande de España.

Durante el reinado de Felipe V, en la primera mitad del siglo XVIII, en 1739, el monarca decreta que los bosques de los alrededores de la villa adquirieran el estatus de Bosque Real.

«He venido en declarar que el nuevo Bosque de la villa de Odón o Villaviciosa, que es propio del Ynfante don Felipe mi hijo y sus límites, con sus aumentos o extensiones que en adelante tuviere, son y han de ser Bosque Real, con todos sus privilegios y libertades» (Decreto Real de 1739) Felipe V

Consistía en la reserva de utilización como cazadero y la explotación económica. La riqueza cinegética y la residencia de algunos Infantes en el viejo castillo, apropiado por el V Felipe para la Corona, fueron razones suficientes para tal declaración, pero eso sirvió para que la flora fuera respetada en una zona que pudiera haber sido deforestada para dedicarla al cultivo de hortalizas con las que surtir la cercana capital del reino.

Durante el reinado de Isabel II se produjo una tímida modernización del país, se crea la Escuela de Ingenieros de montes, cuya sede se lleva hasta Villaviciosa de Odón, en concreto se instala en 1847 en el castillo. Un año después, en la llamada “Olmeda del arroyo de la madre”, una vaguada regada por un pequeño curso de agua que da nombre a la olmeda, cuyas características de humedad y umbría facilitan el desarrollo de multitud de especies vegetales, se reservan 20 hectáreas con el fin de configurar un espacio de prácticas para la recién creada Escuela de Ingenieros. Aunque la escuela solo estuvo en el municipio 20 años, las practicas, a veces decimonónicas de los futuros ingenieros, cambiaron la faz de la olmeda y las convirtieron en un espacio único, hoy llamado El Forestal.

 

Idearon un sistema de aprovechamiento del agua del arroyo para permitir un perfecto aprovechamiento fluvial sin necesitar apoyo humano, lograron en el espacio del forestal, lo que hoy podríamos denominar, un bosque autosostenible, en especial si se tiene en cuenta que muchas de las especies no autóctonas, tienen necesidades diferenciadas de humedad que obligarían en circunstancias normales a una atención personalizada.

Los expertos conocedores del forestal especifican la presencia de alrededor de 350 especies en este hermoso bosque, algunas cuyo hábitat no suele ser compatible con estas latitudes, entre las ajenas al ecosistema predominante, permítaseme destacar la presencia de dos majestuosos cedros del Himalaya y un ciprés de Monterrey, los tres de más de 25 metros de altura y perímetros de tronco de más de 3 metros, catalogados como árboles singulares por la Comunidad de Madrid y por ello, sometidos a especial protección. Están presentes árboles de gran singularidad que no han obtenido tan interesante distinción y sin embargo merecen ser   citados, como dos chopos negros de 20 metros de altura y más de 4 metros de perímetro de tronco,   un roble albar de 20 metros de altura, un arce de 25 metros y un roble carballo de 20 metros. Pero llama la atención la presencia de algunas especies inusuales en Madrid, como el avellano, el tilo, los ginkos, plátanos, arces, otros más frecuentes como los robles albares y carballos, olmos, preexistentes a la llegada de los estudiantes y profesores, chopos, fresnos, castaños, pinos láricos, majuelos, alisos, sauces… además de las especies endémicas, como la encina, el alcornoque, los pinos carrascos y piñoneros, cipreses y un largo etcétera. Los olmos han desaparecido casi en su totalidad del lugar a causa de una enfermedad, la grafiosis, los ejemplares que se han salvado no tienen la majestuosidad de los que dieron nombre al lugar.

Conviene destacar que la fauna afincada en estas 20 hectáreas tiene su importancia, ya que fue una de las razones que facilitó su conservación. Siento especial predilección por las aves, creo que son algo muy especial y en el forestal se pueden ver y oír a los azores, algún mochuelo, cárabos, palomas torcaces, petirrojos, mirlos, perdices, ruiseñores y jilgueros, además, es muy frecuente ver ardillas y conejos, no tanto a los zorros y jabalíes, más esquivos, que también disfrutan de este magnífico lugar.

El Forestal, por su situación, recibía el agua de las tierras colindantes; éstas vertían en dicho paraje y transcurrían a través del Arroyo de la Madre y las diversas acequias y, al tener el terreno una orografía plana y taludes con pendientes diversas, se facilitaba una humedad del suelo apropiada para el desarrollo vegetal y además en zona de umbría dando al norte, como ya hemos dicho. Algunas de estas fuentes de agua han quedado minimizadas por la aparición de urbanizaciones a su alrededor, haciendo que el arroyo sea bastante más exiguo que en épocas anteriores.

Hoy el forestal también cumple como lugar de prácticas para la Escuela de Capataces Forestales y de Jardinería de la Comunidad de Madrid ya que la sede de la Escuela está ubicada justo allí, por lo que es bueno saber que la esencia de la creación de tan peculiar parque sigue tan viva como en 1848.

Cascada de El Paredón

Existe en internet un bonito video en el que se muestra la cascada de El Paredón en época invernal:  http://youtu.be/HfDXObcVdbM

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El equipo Paraíso Cercano

 

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